domingo, 1 de febrero de 2015

Tarea 8.2 Actividades Telemedievo

Esta es la octava actividad del Telemedievo, en la que he realizado una entrevista, totalmente ficticia (ya que algunos datos no son verdaderos), al Príncipe de Viana:


Entrevista al Príncipe de Viana


<<Yo era tenía el derecho a reinar. Ella me lo comunicó en su lecho de muerte>>

A día de hoy, en 1451, Don Carlos de Trastámara (IV de Navarra) nos ha
concedido una entrevista exclusivamente a nuestro periódico.

Entrevistador:  ¿Crees que ganarás esta guerra?
Príncipe:           Pienso que, con suerte, incluso lo tomaré como prisionero. Haré 
                          justicia en ese caso.
Entrevistador:  Tenemos entendido que todo esto empezó por problemas 
                          sucesorios, ¿no es así?
Príncipe:           Exactamente. Mi madre, heredera legítima debe ceder, o en este 
                          caso, entregar su título real a su hijo primogénito. Pero esta 
                          herencia, que tiene su comienzo en anteriores generaciones, no 
                          puede quebrantarse por nada ni nadie.
Entrevistador:   Pero, ¿no fue tu madre quién dijo que podía anularse si tu padre 
                          no compartía ese pensamiento?
Príncipe:           Claro, es que eso fue el comienzo de todo. Tras la muerte de mi 
                          madre, yo era quien tenía el derecho a reinar. Ella me lo 
                          comunicó en su lecho de muerte. Pero mi padre no me creyó.
Entrevistador:   Creería que sería una excusa para que tu tomaras el poder ¿no?
Príncipe:           Sí, el fue quien creyó que sería perfecto crear esta guerra. No lo 
                          he llegado a entender todavía. Sobre todo porque no podemos 
                          estar en contacto.
Entrevistador:   Bueno, don Carlos, ¿algo más que nos pueda comentar acerca 
                          de este tema?
Príncipe:           De momento, todo lo que le he comunicado es lo que yo sé.
Entrevistador:   Entonces, le deseamos que haya justicia, y no suerte.
Príncipe:           Estupendo, muchas gracias.